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COMPETENCIA INTERCULTURAL
CONCEPTO
La competencia intercultural está relacionada con la actitud que se mantiene hacia otras culturas, incluida la propia. Está integrada por una serie de destrezas en la que los aspectos afectivos cobran especial relevancia. En su desarrollo se incide en las actitudes personales para conseguir nuevas perspectivas que propicien la reflexión sobre la cultura propia y la de los otros. Para ello hace falta entrar en contacto con otras culturas, lo cual ocurre siempre en una clase de español como segunda lengua, que se convierte de este modo en el escenario propicio para el desarrollo de esta competencia.
Habitualmente se define la competencia intercultural como la habilidad que posee una persona para actuar de forma adecuada y flexible frente a personas de otras culturas. También se define como la habilidad de comportarse adecuadamente en situaciones eminentemente interculturales. La competencia intercultural debe ayudar a la reafirmación de la propia identidad cultural al tiempo que se favorece el establecimiento de la de los demás. La competencia intercultural consiste, por tanto, en conocer y comprender otros sistemas culturales sin abandonar los propios.
EN RESUMEN, LA COMPETENCIA INTERCULTURAL SE DEFINE COMO:
- La habilidad para comportarse adecuadamente en situaciones interculturales.
- La capacidad afectiva y cognitiva para mantener y establecer relaciones interculturales.
- La habilidad para establecer la auto-identidad mientras se está mediando entre culturas.
- La habilidad de actuar de forma flexible al enfrentarse a acciones, actitudes y expectativas de personas de otras culturas.
- La habilidad de poder solucionar problemas interculturales como consecuencia de las diferencias.
- La capacidad de estabilizar la propia identidad en el proceso de mediación entre culturas y la de ayudar a otras personas a estabilizar la suya.
Se han establecido cinco fases en el proceso de adquisición de la competencia intercultural:
1) Sensibilización: el alumno toma conciencia de su visión etno céntrica de la realidad y de la extrañeza con la que mira al otro.
2) Concienciación: el alumno toma conciencia de ese carácter etno céntrico o extraño de su percepción y descubre que su cultura y ciertos rasgos culturales que creía generales no son universales.
3) Relativización: el alumno se percata del carácter contextualizado de lo que descubre y de las características de la situación comunicativa en la que se produce.
4) Organización: el alumno procura distinguir principios organizadores en la cultura meta comparando situaciones, buscando fenómenos recurrentes, enlazando elementos aislados y organizando las informaciones de las que dispone. Se da cuenta de la interculturalidad de las situaciones al corroborar la heterogeneidad de las diferentes culturas con las que toma contacto y de sus miembros y reflexiona sobre ellas.
5) Implicación-interiorización: el alumno se implica en el descubrimiento y en profundizar en la cultura meta. Se construye un sistema de referencias y es capaz de situarse en relación con otras culturas. En esta fase se desarrollan las destrezas y estrategias necesarias para actuar como mediador intercultural y resolver conflictos. El individuo toma conciencia del proceso de adquisición de una tercera perspectiva y es capaz de realizar una reflexión meta cultural.
Por su parte, el Marco Común Europeo de Referencia para las Lenguas (MCERL) establece las siguientes destrezas y habilidades interculturales:
- La capacidad de relacionar entre sí la cultura de origen y la cultura extranjera.
- La sensibilidad cultural y la capacidad de identificar y utilizar una variedad de estrategias para establecer contacto con personas de otras culturas.
- La capacidad de cumplir el papel de intermediario cultural entre la cultura propia y la cultura extranjera, y de abordar con eficacia los malentendidos interculturales y las situaciones conflictivas.
- La capacidad de superar relaciones estereotipadas.
En definitiva, la competencia intercultural implica siempre la idea de un hablante intercultural. De esta manera ha surgido el concepto de competencia comunicativa intercultural.
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El concepto de competencia ha sido utilizado desde diversas acepciones semánticas como autoridad, capacidad profesional, competición, cualificación, incumbencia e incluso como suficiencia, al referirnos a competencia intercultural vamos a interpretar dicho término como una capacidad de la persona “respecto al grado de preparación, de saber hacer; los conocimientos y pericia para desarrollar las tareas y funciones” de tal manera que, aludir a la competencia intercultural de una persona implicaría que estamos calificándola como “hábil, eficiente o apta para desarrollar sus tareas y funciones en contextos profesionales multiculturales”. Pero esta capacidad, esta competencia comporta toda una serie de requisitos, actitudes, destrezas, conocimientos que son los que permiten, a dicha persona, dar una respuesta adecuada a los requerimientos de tipo profesional, interpersonal y afectivo que emergen de los citados contextos multiculturales.
Las bases que determinan dicha competencia intercultural se podrían establecer a partir de dos grandes ámbitos que han sido objeto de estudio e intervención pedagógica y que confluyen de un modo integrado para constituir el tópico objeto de la presente comunicación. Dichas bases serían, por un lado, la cualificación profesional y, por otro, las bases psicosociales de las relaciones interculturales.
LA COMPETENCIA INTERCULTURAL DESDE LA CUALIFICACIÓN PROFESIONAL
Eheverría analizó el impacto de las grandes transformaciones estructurales (tanto de la tecnología, la economía o la propia dinámica social) sobre los procesos de producción o prestación de servicios y las estructuras organizativas; siendo éstos, las bases que determinan los requerimientos a los que la persona ha de dar respuesta mediante su competencia profesional. Estos requerimientos van más allá de la propia capacidad técnica y comportan una serie de actitudes y conductas en las que la relación interpersonal, la participación, el aprendizaje permanente y el interés por el otro son elementos clave.
Todo ello se integrará, en una serie de “conocimientos, habilidades y actitudes por parte de la persona, que le permitan el desarrollo de su tarea o función. Superar los posibles retos y dificultades que puedan surgir de manera autónoma y flexible. Colaborar con sus compañeros y compañeras de trabajo y participar en su entorno profesional”.
De tal manera, la competencia intercultural implicará la disposición y ejercicio, por parte de la persona, de una serie de conocimientos, habilidades y actitudes que le permitan el desarrollo de su tarea o función, sea la que fuere su cualificación de origen, le permitirán relacionarse y superar los posibles retos y dificultades que puedan surgir debido a las interacciones culturales.
Es en este punto cuando se considera necesario introducir el otro componente fundamental de la conceptualización: las bases psicosociales de las relaciones interculturales, pues es necesario conocer el impacto de la cultura y las relaciones interculturales en dichos comportamientos profesionales.
INDICADORES PARA EVALUAR EL NIVEL DE ADAPTACIÓN INTERCULTURAL
Los indicadores para evaluar el nivel de adaptación intercultural son:
- La actitud positiva hacia la sociedad de acogida
- El conocimiento de la lengua de la cultura de acogida
- La motivación respecto a la adaptación
- La participación en redes relacionales de la sociedad de acogida
- El uso de los medios de comunicación
EFECTOS DE LA COMPETENCIA INTERCULTURAL
Los efectos de la competencia intercultural son diversos y abarcan dimensiones psicológicas, sociales o profesionales tanto en el plano social como en el individual. Dichos efectos son la adaptación social, la integración cultural, el incremento de la idoneidad profesional y la salud psicológica, y tienen, estrechas relaciones con el ejercicio de la ciudadanía.
Adaptación social
La competencia intercultural posibilita la adaptación social de las personas a contextos culturales no propios. El concepto de adaptación está vinculado por Kim a un resultado intercultural de eficacia que genera una sensación de bienestar y seguridad. Este autor define la adaptación transcultural para referir a la “Transformación interna de un individuo cuando se halla en un nuevo entorno cultural en el sentido de adquirir aptitudes y sentirse bien en este nuevo entorno”
Dichos cambios comprenden aspectos afectivos y emocionales así como más comportamentales, tal y como recoge Ward e implican la capacidad de la persona para relacionarse y hacer frente a los retos y oportunidades que surgen en el seno de la organización intercultural de manera positiva:
“El estudio conceptual de la adaptación intercultural puede ser dividido en dos grandes dominios.
Por un lado el dominio psicológico con sus componentes afectivos y emocionales. Por otro el dominio sociocultural (comportamental). El primero se refiere al bienestar psicológico mientras que el segundo se refiere a la habilidad de estar allí y desempeñarse eficazmente”
Integración cultural
La competencia cultural favorece la integración cultural, según el modelo bidimensional desarrollado por Berry, una persona con competencia cultural dispone de los recursos y capacidades para lograr mantener un equilibrio entre el mantenimiento de la propia identidad y el desempeño funcional en otros grupos culturales. La influencia del rango de los diferentes grupos culturales a la hora de valorar e interpretar el grado de integración que pueda llegar a alcanzarse, sobre todo desde la perspectiva del grupo cultural dominante. De modo global, estos autores estimaron que la integración intercultural era más fácil de lograr cuando los miembros de la cultura dominante aceptan que los grupos de la cultura no dominante mantengan su propia herencia cultural y cuando les estimulan y permiten tomar parte activa de la sociedad, estableciendo relaciones con ellos. Desde la perspectiva del grupo no dominante, la integración es más fácil, cuando sus miembros están interesados en mantener sus propias raíces e identidad cultural, al mismo tiempo que apoyan y refuerzan el establecimiento de relaciones con el grupo dominante. Cuando estas situaciones favorables a dicha integración no se den; la persona, individualmente, deberá hacer acopio de su propia competencia para lograr superar presiones y obstáculos tanto del grupo dominante como del grupo minoritario.
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INCREMENTO DE LA IDONEIDAD PROFESIONAL
La influencia que el dominio cognitivo, conductual y actitudinal, en cuanto a la comunicación y la relación con la otra cultura, tiene una influencia capital en el nivel de competencia de la persona y el consiguiente sentimiento de idoneidad y, especialmente, en el ámbito profesional de la empresa. Estos efectos han sido verificados en el trabajo de investigación desarrollado por Aneas (2003). En dicho trabajo se planteaba, entre otros objetivos, identificar competencias interculturales transversales en personas de diversas culturas que formaran parte de empresas. Para ello se partió de la presunción de que sólo se podrían identificar dichas competencias en personas que fueran valoradas como competentes por parte de sus responsables (dirección de RRHH y supervisores inmediatos), en tanto que lograran un desempeño efectivo de la función y manifestaran una integración satisfactoria en el equipo humano de la empresa. El estudio de 12 empresas de diverso sector y actividad, tamaño y localización (criterio que se adoptó tras explorar las características del mercado de trabajo multicultural en España, y que mostró que se encuentra multiculturalidad en todos los sectores y tipos de empresas del país), confirmó tal presunción y los 10 expertos en empresa que se entrevistó a tal efecto en el estudio piloto del trabajo, más los 12 responsables de RRHH y los 7 supervisores de equipo que fueron entrevistados en el estudio definitivo corroboraron que un factor clave en la competencia intercultural es que las personas desarrollen adecuadamente el trabajo que tienen encomendado.
SALUD PSICOLÓGICA
La salud psicológica, en el contexto intercultural, se refiere a la integración armónica e interna de los diversos componentes cognitivos, afectivos y conductuales tanto propios como del nuevo entorno. Contrariamente una inadaptación puede generar desórdenes psíquicos derivados de un inadecuado balance entre dichos componentes. Algunos de los efectos del shock cultural que pueden manifestarse serían: auto imagen negativa, baja autoestima, baja moral, aislamiento social, insatisfacción en general, etc. En este punto cabe destacar como el estrés generado por el shock intercultural, es decir, el sentido de frustración interna o desintegración que puede experimentar la persona; frecuentemente se manifiesta en hostilidad y agresividad hacia el otro grupo. Este mismo autor en su hipótesis de frustración-agresión, describía como el extranjero que experimenta la necesidad de adaptarse y no puede lograrlo, por diversos motivos, sufre un estado de frustración que se manifiesta en agresividad y hostilidad hacia el otro grupo, con el que, en cierta medida, revoca, rechaza y devalúa dicha necesidad, paliando así dicha frustración.
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COMPETENCIA INTERCULTURAL Y ORGANIZACIÓN CIUDADANA
En los apartados anteriores se ha definido el concepto de competencia intercultural y se han presentado sus efectos en la persona. Pero ¿la competencia intercultural puede ejercerse sin que la organización (empresa, centro escolar, institución, etc.) sea un modelo intercultural? Nosotros consideramos, sobre todo desde el punto de vista de la integración cultural y el bienestar psicológico, que es difícil que una persona pueda lograr dicha competencia sin la aquiescencia y apoyo de la organización en que se encuentre. De otro modo es muy fácil que puedan surgir tensiones internas, sobre todo al nivel de mantenimiento y autoestima de la propia identidad como persona y profesional. Por ello vemos muy aparejado el ejercicio de dicha competencia y la existencia de una organización intercultural.
Como conclusión plantearíamos que la competencia intercultural, debido a los conocimientos, actitudes y capacidades que comporta, sus efectos en la persona y en el entorno en que se manifiesta puede ser un recurso clave para el ejercicio de la ciudadanía en una sociedad plural. La educación tiene que asumir dos responsabilidades fundamentales: la lucha contra todas las formas de exclusión social y la búsqueda de estrategias educativas que favorezcan el desarrollo de valores, y la participación en un proyecto común de sociedad donde cada persona tenga su puesto, su responsabilidad y su tarea. A nosotras nos parece que la competencia intercultural es un recurso valioso e innegable a tal efecto
“En una sociedad en la que todos los que vivimos y trabajamos en ella debemos aspirar a construir un proyecto común de sociedad y aprender a desarrollar en este espacio común compartido, una sociedad democrática.
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