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CULTURA
Las culturas son “un conjunto de formas y modos adquiridos de pensar, hablar, expresarse, percibir, comportarse, comunicarse, sentir y valorarse a uno mismo en cuanto a individuo y en cuanto a grupo”. Por prácticas, podemos entender las culturas como los modos de los seres humanos de vivir y de relacionarse con el mundo. Esta relación es una relación con la naturaleza, con los demás y consigo mismo. Es una relación viva, por lo que no se reduce nunca a la suma de todas sus producciones; lo central de las prácticas culturales no se ve; se encuentra en el mundo interno de quienes la comparten.
Es decir, las prácticas culturales son todos los hábitos adquiridos y compartidos con los que uno se relaciona con el mundo y forman parte de la vida cotidiana de un pueblo. El entendimiento que se tiene sobre cultura ha ido variando en el tiempo. Inicialmente, con fines científicos, se concebía a las culturas como entidades aisladas geográfica y socialmente, así como homogéneas en su interior. Este enfoque, llamado primordialista, ha sido fuertemente criticado porque no explica los orígenes de la etnicidad, ni su desarrollo desigual y cambiante. Implica una etnicidad rígida y fija y no presta atención a los complejos procesos de interacción, conflicto e identificación interétnica, tanto a nivel individual como grupal, aislando a las culturas.
Con el reconocimiento de la heterogeneidad cultural, a fines de los 70, aparecen estudios que parten de la idea que la etnicidad es relacional, es decir, la cultura existe, en cuanto los grupos humanos viven en contacto. Fue a partir de este reconocimiento, que la noción de cultura como categoría absoluta y universal entró en crisis. Por ello, Vich afirma que no debería existir la cultura, sino las culturas, como múltiples formas de aprender y constituir el mundo social. Ninguna cultura se funda en sí misma, nacen a partir de múltiples influencias. Las culturas le dan forma al sujeto y fundan en él una epistemología desde donde interpretará el mundo. Esta epistemología a su vez forma parte de la identidad de este sujeto, la cual no se constituye en sí misma.
IDENTIDAD CULTURAL
Lo propio de los individuos de una cultura, está formada por una diversidad de formas y modos que vienen de dentro y fuera del grupo. La identidad no es algo que podamos elegir, sino que se tiene que negociar socialmente con los otros significados e imágenes construidos dentro y fuera del entorno familiar. Si bien nos identificamos en una familia y cultura, al mismo tiempo necesitamos diferenciarnos de otros procesos de identificación distintos, muchas veces inconscientes.
Entonces, la identidad se construye a partir de la interacción con otras identidades distintas. Por eso para Vich, la identidad, al igual que las culturas, no es algo dado por la naturaleza, es más bien un proceso de asimilación y aprendizaje que nunca concluye y cambia constantemente; cuyas variaciones se deben a dinámicas internas como a influencias externas: “Ninguna identidad – ninguna cultura - es el origen de sí misma, ni es capaz de explicarse en términos auto - referenciales. Ninguna identidad cultural está cerrada y su no fijación es su característica fundamental”. Las prácticas culturales no son entidades estáticas, se encuentran en permanente cambio, y es en este cambio y adaptación donde radica la vida de las culturas, pues nada se conserva vivo si no se renueva su energía, mediante determinados mecanismos de regeneración: “Intentar preservar el pasado, las tradiciones, a costa de negarse a aceptar que toda cultura, en tanto realidad viviente, se encuentra en un constante proceso de transformación, cambio y apertura, es una actitud forzada que priva a la cultura de su dimensión vital”.
Es en esta línea que hablar de prácticas culturales, las cuales son producto de procesos culturales dinámicos y multifacéticos, por lo que no pueden tratarse solo desde una sola perspectiva. Ella rechaza la idea de que las culturas sean consideradas como elementos estáticos, como si fueran “cajas” separadas que han sido clasificadas desde el conocimiento científico occidental. Ella advierte la tendencia que muchas veces existe, de referirse a las culturas como si fueran “cajas” que interactúan sin mayor dinamismo, como si los individuos de una “caja” no pudieran pertenecer a otra, como si no cambiaran con el tiempo por diversas influencias culturales. Esta concepción que visualiza a las prácticas culturales con vitalidad por encontrarse en constante transformación y regeneración, no tiende a cuestionar de forma explícita las pérdidas, exclusiones, relaciones de poder y los conflictos sociales que se dan en los encuentros culturales.
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Aunque es una definición bastante abierta y permite visualizar a las culturas en su dimensión vital, es importante incluir más explícitamente este tipo de cuestionamientos, puesto que de lo contrario podría contribuir a ocultar e invisibilizar, bajo este concepto abierto, la marginación, exclusión y dominación cultural existentes. Estas son realidades sobre las cuales es fundamental reflexionar para generar un cambio. Por ello, para Vich y Portocarrero, si se opta por una dimensión vital y dinámica de las prácticas culturales, se debe apostar por una significación cultural crítica y heterogénea que involucra la necesidad de articular múltiples y distintas estrategias de enfrentamiento y negociación durante el encuentro cultural.
Esto contribuirá a no caer en una jerarquización cultural que conlleve a una negación frente a los demás (elitismo) y donde, dependiendo del interlocutor, se relativicen las condiciones de diálogo o contextos generando incomunicación y desinterés frente a lo que los demás dicen o hacen.
INTERCULTURALIDAD
La diversidad, a lo largo de la historia, ha sido parcialmente reconocida o invisibilizada, de acuerdo a las políticas vigentes en las diversas épocas. Es solo a inicios del siglo XX que ha pasado a formar parte, aunque débilmente, de las identidades nacionales. Los primeros avances en relación al reconocimiento de la diversidad se dieron principalmente en el plano lingüístico y, en el caso peruano, en 1970 se buscó desarrollar una educación bilingüe y oficializar al quechua.
A partir de esta década se empieza a reconocer que no puede haber equidad educativa sin que se atienda las especificidades de las lenguas y de las culturas. El desenlace histórico que se dio en el Perú, ha dado lugar a que las relaciones interculturales se desarrollen como un conjunto de relaciones sociales, económicas, lingüísticas y culturales, insertas en un tejido social lleno de contradicciones y en un escenario de poder, donde intervienen diferentes percepciones y visiones de un solo concepto. Es por eso que existe cierto debate en torno a este tema, lo cual evidencia la inexistencia de un marco conceptual compartido y consensuado sobre la interculturalidad.
Por tanto, existen diferentes percepciones sobre la definición de interculturalidad, dependiendo de quién se encuentre implicado. El enfoque de interculturalidad que propone Tubino, distingue dos discursos básicos: el descriptivo y el normativo.
LOS DISCURSOS DESCRIPTIVOS
Pertenecen al ámbito académico, sobre todo a las ciencias sociales, y entienden la interculturalidad como un hecho empíricamente verificable en los distintos aspectos y situaciones implicadas en los encuentros y relaciones culturales.
LA INTERCULTURALIDAD DESCRIPTIVA
Parte de una noción de cultura dinámica, donde ésta se conserva cambiando. No concibe a un pueblo como estático, cuya memoria colectiva y tradición oral son lo único propio del grupo. Las culturas se encuentran en permanente cambio, y es en este cambio y adaptación donde radica su vida, pues, como ya se mencionó, nada se conserva vivo si no se renueva su energía, mediante determinados mecanismos de regeneración. Las culturas son concebidas como entidades dinámicas en relación. Estar en relación es inherente a ellas.
LOS DISCURSOS NORMATIVOS
Son propios de dos grupos: las organizaciones indígenas y los educadores. Desde el primer grupo, la interculturalidad es identificada con la revalorización de las identidades éticas. En este punto es necesario establecer, en el caso peruano, una diferenciación entre los Andes y la Amazonía, debido a que la diferencia de su historia ha influenciado en que las causas de sus “luchas” cambien, y por ende, su percepción de la interculturalidad. La identidad en la Amazonía se relaciona más bien con lo étnico, lo lingüístico y lo territorial; y en los andes (en el caso peruano), las organizaciones indígenas se ven más bien amenazadas por lo étnico, y articulan su identidad en torno a su lengua, a sus actividades agropecuarias y a manifestaciones folclóricas.
En los Andes, muchos actores, en lugar de afirmarse en la diferencia, se afirman en la inclusión: la lucha no es para exigir respeto a las diferencias culturales, sino en contra de las prácticas que siempre los han excluido. Por eso, la práctica educativa que se dice intercultural, tiende a centrarse básicamente en el uso de las lenguas nativas y en contenidos que apelan al folclore. Esta concepción utópica-filosófica de la interculturalidad que se da en la educación, propugna el diálogo en el encuentro cultural como un vehículo de desarrollo creativo. No sólo precisa respeto mutuo e igualdad de circunstancias sociales entre culturas al momento de dialogar, sino que también precisa que los grupos involucrados reconozcan mutuamente la capacidad de creación cultural de cada uno, que sean conscientes que ninguna cultura realiza plenamente las posibilidades del ser humano y que todas aportan aspectos y realidades dignas de ser tomadas en cuenta.
En este contexto normativo “la interculturalidad implica la actitud de asumir positivamente la situación de diversidad cultural en la que uno se encuentra. Se convierte así en principio ordenador de la vivencia personal en el plano individual y en principio rector de los procesos sociales en el plano axiológico-social”. De ahí que, “la interculturalidad apuesta por encontrar modos positivos de afirmación identitaria colectiva, porque entiende que son los que suponen mayor respeto a las personas y mayores posibilidades de riqueza.
TEORÍAS QUE SUSTENTAN LA INTERCULTURALIDAD
Teoría tradicional y a la teoría crítica de las culturas. La teoría tradicional se caracteriza por una actitud pasiva y relativista, frente a la teoría crítica, la cual considera que la ciencia y la realidad estudiada por ésta, son producto de una praxis social. Es decir, sujeto y objeto son el resultado de procesos sociales muy complejos. De ahí que la teoría crítica busca reflexionar sobre la estructura desde la que, tanto la realidad social como las teorías que buscan explicarla, son construidas, incluyendo a la misma teoría crítica. Siguiendo a este autor, se debe pensar en sujeto-objeto de manera dialéctica y contradictoria. Es decir, cuando se llega a comprender que la relación entre ambos está marcada por la mirada del sujeto cognoscente, por sus intereses, cultura y perspectivas de clase, se podrán visualizar las contradicciones que impregnan el acto mismo de conocer, pues sujeto y objeto son afectados por la misma presencia del otro. De ahí que hay una profunda y contradictoria interrelación dialéctica entre sujeto y objeto.
La mundialización, donde occidente ocupa un lugar central, ha significado un cambio en las culturas, debido al aumento de las relaciones de transculturación entre éstas, desde las prácticas culturales dominantes. No se trata de regresar a los saberes del pasado étnico, preservar las culturas, contextualizar los contenidos, ni homogenizar bajo una cortina que disimula la inclusión; sino de construir nuevos criterios de razón, verdad y saber que partan del cuestionamiento y redefinición del actual orden sociocultural. Se busca reinventar nuevas formas de interpretación y análisis, donde también participen las culturas y lenguas de aquellos pueblos cuyos conocimientos han sido considerados subalternos, desafiando a la única manera de aproximarse a la realidad, a través de diferentes interpretaciones y visiones de ésta.
BILINGÜISMO
a. Lengua materna. No es fácil explicar el concepto de lengua materna. Lo importante, ante todo, es no confundirla con otro concepto muy similar, es decir lengua madre. Estos dos conceptos se parecen mucho pero no significan lo mismo. En el diccionario de la Real Academia Española (DRAE) encontramos las definiciones siguientes: “La lengua madre es aquella de que han nacido y se han derivado otras lenguas; la lengua materna es la que se habla en un país, respecto de los naturales de él”.
Nombramos definiciones diferentes de lengua materna, según la Unesco, la lengua materna es la lengua que una persona aprende en los primeros años de su vida y que normalmente se convierte en el instrumento natural de pensamiento y comunicación. Otra definición se explica como la lengua que el niño aprende en primer lugar, el significado de lengua materna está condicionado por la época en el cual está definido, la lengua materna o también llamada nativa es la lengua que un hablante adquiere en su primera infancia aun cuando no sea la de su madre ni sea, en su madurez, la que más frecuentemente emplee”. Según estas definiciones, podemos llegar a la conclusión de que la lengua materna no tiene nada que ver con la lengua hablada por la madre, sino que el concepto se refiere al idioma que el individuo sabe mejor, sin tener en cuenta si el idioma lo ha aprendido por la madre, el padre, el colegio o la sociedad que lo rodea. Lo que también tiene importancia es que para poder llamar a un idioma lengua materna, el individuo tiene que haber aprendido el idioma durante la infancia.
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B. BILINGÜISMO
El bilingüismo, por ser un fenómeno tan analizado, ha adquirido en el tiempo diferentes definiciones. “Llamamos bilingüismo al hábito de utilizar dos lenguas alternativamente y llamamos bilingües a las personas que lo practican”. Entendemos en seguida que esta definición no es suficientemente precisa por el simple motivo que sería incorrecto llamar bilingüe a cualquier individuo que hable dos idiomas. El lingüista americano Leonard Bloomfield que opina que existe el bilingüismo solamente cuando el individuo tiene un control nativo de dos idiomas. Esta definición al igual que la anterior no la podemos tomar en cuenta porque si lo hiciéramos, tendríamos que descartar a todas las personas que no tienen un control nativo de dos idiomas.
El motivo es que es muy difícil o casi imposible llegar a tener un control nativo de dos idiomas, el bilingüismo no es el dominio perfecto e idéntico de dos lenguas sino la capacidad de utilizar dos o más lenguas en distintos contextos y con distintas modalidades”, mientras que un individuo puede considerarse bilingüe si sabiendo un idioma, puede también producir declaraciones en otro idioma. Esta definición no puede tenerse en consideración por el simple motivo que cualquier persona puede decir pequeñas frases en otros idiomas, pero esto no significa que sea bilingüe.
VENTAJAS DEL BILINGÜISMO
· La comunicación internacional ha incrementado en todos los aspectos de la vida y por todas partes la necesidad de traductores, intérpretes y profesores de lenguas extranjeras. La proliferación de escuelas extranjeras en las ciudades de todo el mundo es un testimonio de una demanda que sigue creciendo en este sector.
· Los intercambios y la cooperación internacional se han intensificado enormemente y en este sector el conocimiento de muchos idiomas es imprescindible.
· Si se quiere hacer carrera en el cuerpo diplomático o en las organizaciones internacionales, es indispensable hablar por lo menos una lengua extranjera.
· La internacionalización del comercio y de la industria ha creado innumerables ocasiones para aprovechar el dominio de muchos idiomas. Ventajas menos tangibles (menos visibles e inmediatas) del bilingüismo.
· Favorece la comprensión y la tolerancia hacia otros pueblos y las costumbres de otros países.
· Acrecienta la visión y las perspectivas del mundo.
· Permite sentirse a gusto con todo tipo de personas y en las situaciones más variadas.
· Suscita en el individuo un gran interés por todo lo que tiene que ver con el lenguaje y los idiomas.
· Favorece una flexibilidad mental que difícilmente puede ser alcanzada por un individuo monolingüe.
· Despierta la curiosidad y la originalidad del pensamiento.
· Enriquece la personalidad que gracias al conocimiento de dos idiomas llega a ser el fruto de dos culturas, dos literaturas y dos modos de vivir.
· Aprendiendo más idiomas nos preparamos a afrontar un porvenir donde la capacidad de adaptación será determinante.
IMPORTANCIA DEL BILINGÜISMO
a. El bilingüismo ensancha los horizontes del ciudadano de un país, y favorece actitudes menos provincianas, que a su vez quedarán probablemente reflejadas en los dirigentes electos de ese país.
b. El bilingüismo es importante para la misma economía de un país. Un ejemplo son los millones de dólares que todos los años se malgastan innecesariamente a causa de pésimas traducciones.
c. El bilingüismo es importante en el campo de las relaciones internacionales. Dada la situación actual del mundo, es imprescindible que las naciones sean capaces de entenderse entre sí, llegar a una empatía, y esto puede conseguirse de manera óptima, por ejemplo en las conversaciones sobre el desarme, si los participantes tienen un conocimiento directo de sus mutuos idiomas y culturas.
d. El bilingüismo ofrece también ventajas a nivel individual. Puede decirse que el bilingüismo brinda oportunidades más amplias de las que posee la persona monolingüe y mono cultural, tales como la oportunidad de vivir y trabajar en otro país, o empezar a conocer a personas de otro país de una manera más íntima.
e. Muchos padres mencionan además los efectos estimulantes que el bilingüismo propicia en la capacidad de razonamiento de sus hijos, resultantes de un acceso a ideas y experiencias más amplio, y de la enriquecedora experiencia que significa el hacerse permeable a dos culturas, algo que no habría ocurrido en el caso de que el niño fuese monolingüe.
TEORÍA QUE SUSTENTA EL BILINGÜISMO
Lo más importante que se tiene que valorar en el momento de calificar a un individuo como bilingüe es examinar la capacidad de poseer dos lenguas y la de saber alternar su uso. Según Siguan, esta capacidad la podemos definir por cuatro características principales:
1. Tiene que poseer dos sistemas lingüísticos.
2. Tiene que ser en grado de mantenerlos separados.
3. Al recibir o al producir mensajes sólo utiliza uno de los dos sistemas y puede cambiar de un sistema lingüístico a otro sin esfuerzo y rápidamente.
4. Puede traspasar un mismo mensaje de uno de los sistemas lingüístico al otro.
El bilingüismo es la facultad de moverse de manera sensata y eficaz en dos mundos hablados por medio de dos idiomas diferentes, saber dos lenguas significa también saber vivirlas en su entorno natural, es decir, que no sólo se trata de ser capaz de hablar dos idiomas sino que lo imprescindible es el conocimiento por parte de una persona bilingüe de las culturas, las tradiciones y todo lo que está relacionado con los idiomas.
ANTECEDENTES DEL BILINGÜISMO Y LA INTERCULTURALIDAD
La Educación Intercultural Bilingüe Los primeros antecedentes que posteriormente dieron lugar a la EIB en el Perú se podrían remontar a la formación de la República (siglo XIX), donde se planteó una educación para indios como un asunto de humanidad. Posteriormente, la educación se planteó desde una perspectiva pro-indigenista, a favor de los indígenas, para mejorar sus condiciones de vida. Frente a esta perspectiva,
Gonzáles Prada (segunda mitad del siglo XIX) y luego Mariátegui, sostuvieron que el problema del indio no era un problema educativo sino político social, que pasaba por resolver el problema de la tierra y el territorio. Como consecuencia de estos planteamientos se dio la Ley de Comunidades, donde se otorga el estatus de campesinos a los indígenas, lo que influye en que el reconocimiento de las identidades étnicas se dejara de lado. Desde esta perspectiva, la educación para indígenas adquiere un carácter integrador y la educación formal se imparte de manera centralizada y uniforme, sin considerar su condición indígena.
Formalmente, las implicancias de la diversidad cultural en el sistema educativo fueron señaladas por primera vez en el Perú, por estudiosos de las ciencias sociales en la “Mesa Redonda sobre Monolingüismo Quechua y Aimara y la Educación en el Perú”, convocada por José María Arguedas en 1963, entonces director de la Casa de Cultura.
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